Revista

Cómo incorporar las flexiones a tu rutina

La flexión es un ejercicio sencillo con el peso corporal que trabaja varias zonas a la vez. Una buena postura, un movimiento constante y una variante adecuada importan más que alcanzar un número elevado.

Qué músculos trabaja una flexión

Las flexiones trabajan principalmente el pecho, los hombros y la parte posterior de los brazos. La zona media, las caderas y las piernas también ayudan a mantener el cuerpo estable durante el movimiento.

Como intervienen varias zonas a la vez, este ejercicio encaja bien en una rutina breve de fuerza. Requiere poco espacio, aunque una esterilla puede aportar más comodidad a las manos y las rodillas.

Cómo adoptar la posición inicial

Coloca las manos en el suelo a una anchura ligeramente superior a la de los hombros, con los dedos apuntando hacia delante o un poco hacia fuera. Extiende las piernas hacia atrás e intenta formar una línea recta desde la cabeza hasta los talones, pasando por las caderas.

Activa suavemente la zona media y evita que las caderas bajen o suban demasiado. Mantén el cuello en una posición cómoda mirando hacia el suelo en lugar de levantar la barbilla.

Cómo moverte con control

Flexiona los codos y baja el cuerpo como una sola unidad, manteniendo los codos orientados hacia atrás en lugar de abrirlos directamente hacia los lados. Baja hasta una profundidad que puedas controlar y después empuja el suelo con las manos para volver a la posición inicial.

Muévete con fluidez y respira durante cada repetición. Termina la serie cuando tu postura empiece a cambiar, ya que las repeticiones controladas son más útiles para registrar el progreso que las realizadas con prisas.

Cómo elegir una variante y registrar el ejercicio

Si una flexión en el suelo te resulta demasiado exigente, apoya las manos sobre una superficie elevada y estable o mantén las rodillas en la esterilla. Para aumentar la dificultad, ralentiza la fase de descenso o haz una breve pausa cerca del punto más bajo sin perder el control.

Registra la variante y el número de series y repeticiones para que tus anotaciones puedan compararse a lo largo del tiempo. Cualquier estimación del gasto energético depende de factores como tu cuerpo, el ritmo, el esfuerzo y la duración de la sesión, así que considera la cifra de un monitor de actividad como una estimación, no como una correspondencia exacta con tu registro de alimentos.

Más en la revista