Revista

Cómo pelar y cortar boniatos en dados con antelación

Pelar y cortar boniatos en dados con antelación agiliza la preparación de una comida posterior. Así puedes cortarlos, conservarlos y utilizarlos manteniendo su textura y color en buen estado.

Elige boniatos fáciles de preparar

Los boniatos firmes son más fáciles de pelar y cortar limpiamente que los blandos o dañados. Busca zonas lisas, sin partes húmedas, grietas profundas ni signos de deterioro. Los que tienen formas irregulares también sirven, aunque quizá tengas que recortarlos un poco más.

Enjuaga cualquier resto de tierra antes de pelarlos para que no pase a la pulpa ni a la superficie de corte. Seca los boniatos para que no resbalen tanto al sujetarlos. Despeja suficiente espacio para trabajar sin abarrotar la tabla.

  • Elige boniatos firmes, sin zonas húmedas ni blandas
  • Lava la tierra visible antes de pelarlos
  • Seca la piel antes de cortarlos
  • Recorta los extremos finos y las partes dañadas

Pélalos y córtalos en dados uniformes

Retira la piel con un pelador de verduras o un cuchillo pequeño, quitando solo una capa fina de pulpa. Los boniatos pueden ser duros, así que trabaja despacio y mantén los dedos alejados de la hoja. Si te resulta incómodo manipular un boniato entero, córtalo en secciones más cortas antes de hacer los dados.

Corta cada sección pelada en rodajas gruesas, después las rodajas en tiras y, por último, corta las tiras transversalmente. Procura que los dados tengan un tamaño parecido en lugar de buscar formas perfectas. Es más probable que los trozos uniformes se ablanden aproximadamente al mismo ritmo durante la cocción.

  • Corta los extremos para crear superficies planas y estables
  • Divide los boniatos grandes en secciones fáciles de manejar
  • Corta las secciones en rodajas, después en tiras y, por último, en dados
  • Mantén los dados de un tamaño similar para que se cocinen de manera más uniforme

Mantén los dados cubiertos con agua fría

La pulpa del boniato pelado puede secarse y oscurecerse al quedar expuesta al aire. Pon los dados en un recipiente limpio y cúbrelos por completo con agua fría. El agua crea una barrera entre las superficies cortadas y el aire.

Tapa el recipiente y mételo enseguida en la nevera. Este método es más adecuado para preparar los boniatos con poca antelación que para conservarlos durante mucho tiempo. El tiempo que los dados se mantienen en condiciones óptimas depende de su frescura, de la temperatura de la nevera y de la higiene durante la preparación.

  • Usa suficiente agua fría para cubrir todos los dados
  • Sumerge los trozos que floten por encima de la superficie
  • Tapa el recipiente antes de refrigerarlo
  • Utiliza los dados preparados en cuanto te resulte posible

Escúrrelos y sécalos antes de cocinarlos

Desecha el agua de conservación y enjuaga brevemente los dados con agua fría limpia. Escúrrelos bien y seca la superficie con un paño de cocina limpio. Secarlos es especialmente importante si tienes previsto asarlos o cocinarlos en la freidora de aire.

Los dados mojados desprenden vapor y pueden tardar más en dorarse por los bordes. Si vas a hervirlos, cocinarlos al vapor o añadirlos a un plato con líquido, un poco de humedad superficial importa menos. No reutilices el agua de conservación en la receta, ya que puede contener almidón liberado y pequeñas partículas.

  • Desecha toda el agua de conservación
  • Enjuaga brevemente los dados
  • Sécalos si vas a asarlos o cocinarlos en la freidora de aire
  • Déjalos ligeramente húmedos solo si vas a incorporarlos a agua o salsa

Revísalos antes de echarlos a la sartén

Los dados preparados deben seguir firmes y oler a fresco. Un ligero oscurecimiento de la superficie no siempre significa que no se puedan usar, pero si tienen una textura resbaladiza, un olor fuerte o están blandos de forma generalizada, debes desecharlos. En caso de duda, no los incluyas en la comida.

Cocina los dados con el método que tenías previsto y comprueba si los trozos más grandes están tiernos. Si algunos dados son claramente mayores, córtalos antes de cocinarlos. Añade el aceite y los condimentos secos después de escurrirlos para que se adhieran a la pulpa y no al agua de conservación.

  • Comprueba que la pulpa esté firme y tenga un olor fresco y suave
  • Desecha los dados que estén resbaladizos o demasiado blandos
  • Recorta los trozos más grandes para que todos se cocinen de manera uniforme
  • Condimenta solo después de escurrirlos y secarlos

Más en la revista