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Cómo pueden ayudarte los alimentos con muchas calorías a ganar peso

Los alimentos con muchas calorías aportan mucha energía en una cantidad relativamente pequeña. Pueden ayudarte a ganar peso si hacen que, con el tiempo, ingieras más energía de la que utiliza tu cuerpo.

Qué hace que un alimento tenga muchas calorías

Las calorías expresan la energía que aportan los alimentos. La grasa proporciona unas 9 kcal por gramo, mientras que las proteínas y los hidratos de carbono aportan unas 4 kcal por gramo cada uno, por lo que los alimentos con más grasa suelen tener una mayor densidad energética.

La densidad energética no equivale a la calidad nutricional. Un alimento puede tener muchas calorías y, al mismo tiempo, aportar proteínas, fibra y nutrientes útiles, así que no te fijes solo en las calorías al revisar tu registro.

Cómo se gana peso

El peso corporal tiende a aumentar cuando tu ingesta energética media se mantiene por encima de la energía que utilizas. Un alimento con muchas calorías puede facilitarlo, pero una sola ración o un solo día no determinan la tendencia general.

La cantidad necesaria para ganar peso depende de cada persona, incluidos su tamaño corporal, su actividad y su ingesta habitual. Valora tu registro de alimentos junto con los cambios en tu peso durante varias semanas, en lugar de reaccionar ante las fluctuaciones diarias normales.

Cómo aumentar la densidad energética de las comidas

Puedes aumentar el contenido energético de una comida añadiendo ingredientes con muchas calorías o eligiendo versiones con más grasa de alimentos que ya te gustan. Los frutos secos, las semillas, los aceites, los lácteos, los huevos, los cereales y las legumbres pueden aportar energía, además de otros nutrientes.

Si te cuesta comer raciones grandes, distribuye los alimentos entre comidas y tentempiés regulares. Incorporar pequeñas cantidades de forma constante puede ser más llevadero y fácil de registrar que obligarte a comer una comida mucho más abundante.

Cómo aprovechar bien tu registro de alimentos

Registra los aceites, los productos para untar, los ingredientes añadidos y las bebidas con tanto cuidado como los ingredientes principales, ya que unas cantidades pequeñas pueden influir de forma notable en el total. Pesar o medir los alimentos durante un breve periodo también puede ayudarte a comprobar si tus registros habituales coinciden con las raciones que realmente consumes.

Compara tu ingesta media con la evolución de tu peso a largo plazo y, después, haz ajustes graduales si es necesario. Ten en cuenta las proteínas, la fibra y una variedad de alimentos, en lugar de utilizar el total de calorías como la única medida de un patrón de alimentación adecuado.

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