Receta de Crostata de Remolacha

Esta crostata italiana combina remolacha asada, Gruyère y tomillo en una masa de bordes plegados y dorados. Es una tarta salada vistosa para servir templada como aperitivo, almuerzo o cena ligera.
Ingredientes
- 6–8remolachas pequeñas o medianas (unos 680 g)
- 1masa para tarta, refrigerada o casera
- 85 gqueso Gruyère rallado
- al gustomezcla de granos de pimienta machacados o pimienta negra recién molida
- 30 mlmiel
- 2–3 ramitastomillo fresco
- al gustosal marina en escamas
- al gustomicrobrotes o perejil para decorar
Preparación
- 1
Lava las remolachas
Lava bien las remolachas con agua templada y un cepillo. Cubre una bandeja grande con papel de horno y coloca encima las remolachas limpias.
- 2
Cubre la bandeja
Tapa las remolachas con papel de aluminio, ajustándolo alrededor. Procura que no se toquen para evitar que el color de las más oscuras tiña las más claras.
- 3
Asa las remolachas
Ásalas a 220 °C hasta que un cuchillo afilado llegue con facilidad al centro, aproximadamente 1 hora y 15 minutos.
- 4
Machaca la pimienta
Mientras se asan, machaca los granos de pimienta en un molinillo de especias o con un mortero. Puedes omitir este paso si utilizas pimienta negra molida.
- 5
Deja que enfríen
Cuando estén asadas, sácalas del horno y deja que se enfríen.
- 6
Pela las remolachas
Cuando puedas manipularlas, pélalas. Si están bien cocidas, bastará con hacer un corte en el extremo inferior y tirar de la piel; si no, retírala con un cuchillo pequeño.
- 7
Corta las rodajas
Corta las remolachas en rodajas de unos 6 mm con una mandolina o un cuchillo afilado. Si usas mandolina, utiliza el protector: las remolachas peladas resbalan. Sazónalas ligeramente con sal kosher.
- 8
Prepara la masa
Desenrolla la masa y corta una hoja de papel de horno de tamaño parecido. Presiona suavemente la masa para igualar los bordes enrollados y colócala, con el papel, en la bandeja. Baja el horno a 175 °C.
- 9
Marca el centro
Presiona ligeramente un plato de unos 22 cm en el centro de la masa para marcar un círculo, o calcula la posición a ojo. Reparte el Gruyère rallado dentro de ese círculo.
- 10
Forma el borde exterior
Coloca un anillo de rodajas de remolacha alrededor del queso, en el borde exterior del círculo. Usa las necesarias y solápalas ligeramente.
- 11
Rellena el centro
Cubre el centro del círculo con más rodajas de remolacha solapadas.
- 12
Completa las capas
Sigue colocando las remolachas en capas solapadas hasta llegar a la parte superior. La pila debe medir unos 6 cm de alto.
- 13
Pliega la masa
Dobla la masa sobre las remolachas, formando pliegues a medida que avanzas, y presiónalos para que se mantengan unidos. No hace falta que quede perfectamente redonda: su aspecto rústico es parte de su encanto.
- 14
Añade las hierbas
Separa las hojas de un par de ramitas de tomillo y espárcelas sobre las remolachas. Añade pimienta machacada o negra al gusto; puedes poner más en la mesa. Antes de hornear, puedes pincelar la masa con un huevo ligeramente batido con una cucharadita de agua para darle más color y brillo; es opcional.
- 15
Hornea la crostata
Hornea la crostata en el horno precalentado a 175 °C hasta que la masa esté dorada y las remolachas se hayan ablandado más. Deberías oír cómo chisporrotea. Tardará unos 45–60 minutos; si la masa se dora demasiado pronto, cúbrela con papel de aluminio.
- 16
Termina y sirve
Saca la bandeja del horno y deja que la crostata se temple un poco. Rocía las remolachas con miel antes de servir o sobre las porciones cortadas. Añade sal marina en escamas o sal kosher y pasa la crostata a una fuente con una espátula grande, o sírvela directamente desde la bandeja.
- 17
Decora la crostata
Es mejor comerla templada, cuando el Gruyère aún está fundido y aromático. Decora con perejil, tomillo o microbrotes.
¿Qué es una crostata de remolacha?
La crostata es una tarta rústica italiana de masa abierta, con los bordes plegados sobre el relleno. En esta versión salada, la remolacha asada y el queso ocupan el centro, en lugar de un relleno dulce.
Las capas de remolacha se solapan para crear altura y un dibujo vistoso, mientras el Gruyère aporta un contrapunto cremoso y sabroso. La masa queda expuesta en pliegues irregulares, sin necesidad de un molde.
Nutrición y macros por ración
La etiqueta muestra una ración tal como está escrita: 173 calorías, 8g de proteína, 21g de hidratos y 7g de grasa.
| Ración | Ajuste | kcal | Proteínas | Hidratos | Grasas |
|---|---|---|---|---|---|
| Ligera | Más ensalada, menos masa | 121 kcal | 6g | 15g | 5g |
| Esta ración | Tal cual | 173 kcal | 8g | 21g | 7g |
| Generosa | Porción más grande | 260 kcal | 12g | 32g | 11g |
Los carbohidratos proceden principalmente de la masa y las remolachas; la grasa, de la masa y el Gruyère, que también aporta parte de la proteína. Para equilibrar el plato, acompaña la porción con una ensalada de hojas verdes.
Asar las remolachas con calma
Remolachas enteras: asarlas con piel ayuda a que se ablanden antes de cortarlas. El cuchillo debe llegar fácilmente al centro; si aún ofrece resistencia, necesitan más tiempo.
Colores separados: deja espacio entre las piezas en la bandeja para que no se transfiera el color de unas a otras. Al cubrirlas con aluminio, quedan protegidas durante el asado.
Preparar rodajas uniformes
Grosor: unas rodajas de 6 mm son lo bastante finas para solaparse y lo bastante firmes para formar capas. Procura que tengan un tamaño parecido para que la crostata se cocine de manera uniforme.
Seguridad: las remolachas peladas pueden resbalar, así que usa el protector si cortas con mandolina. Un cuchillo afilado también sirve; trabaja con cuidado y mantén los dedos apartados de la hoja.
Montar las capas y los pliegues
Centro marcado: la ligera marca de un plato ayuda a mantener el relleno centrado y deja una franja exterior de masa para plegar. Si prefieres, puedes estimar el círculo a ojo.
Bordes rústicos: pliega la masa sobre el relleno en pequeños tramos y presiona cada pliegue para fijarlo. No hace falta que el contorno sea regular.
Saber cuándo está lista
Remolachas: el primer asado las deja tiernas; el horneado final las ablanda aún más. Las capas deben estar calientes y el relleno puede chisporrotear.
Masa: busca un color dorado antes de sacar la crostata. Si los bordes se oscurecen demasiado mientras el centro termina de hornearse, cúbrela con papel de aluminio.
El papel del queso y el tomillo
Gruyère: el queso rallado se coloca dentro del círculo marcado, bajo las remolachas. Al hornearse, se funde entre las capas; la crostata está especialmente sabrosa cuando aún se sirve templada.
Tomillo: unas hojas frescas sobre el relleno aportan aroma sin ocultar el sabor dulce y terroso de la remolacha. Añade la pimienta al gusto y ajusta la sal al final.
Cómo servirla
Para compartir: llévala a la mesa en la bandeja o pásala a una fuente con una espátula grande. Un poco de miel y sal en escamas terminan cada porción.
Acompañamientos: sírvela con una ensalada de hojas verdes para una comida ligera, o como parte de una mesa de aperitivos. Los microbrotes, el perejil o unas hojas de tomillo aportan un toque fresco.
Notas y consejos
- Asa las remolachas hasta que el cuchillo llegue fácilmente al centro.
- Deja espacio entre las remolachas para que sus colores no se mezclen.
- Usa el protector de la mandolina al cortar las piezas peladas.
- Solapa las rodajas para que las capas se mantengan juntas.
- Cubre la masa con aluminio si se dora antes de que termine el horneado.
- Añade la miel y la sal en escamas justo antes de servir.
Variaciones
- Pimienta negra: úsala molida en lugar de machacar una mezcla de granos.
- Hierbas frescas: decora con perejil, tomillo o microbrotes.
- Masa casera: sustituye la masa refrigerada por una hecha en casa.
- Acabado brillante: pincela los bordes con huevo batido y una cucharadita de agua antes de hornear.
- Miel al servir: distribúyela sobre las porciones cortadas en vez de sobre toda la crostata.
Errores comunes
- Remolachas poco hechas: ásalas hasta que un cuchillo entre fácilmente en el centro.
- Rodajas desiguales: córtalas con un grosor parecido para facilitar una cocción uniforme.
- Relleno descentrado: marca el círculo con un plato antes de añadir el queso.
- Pliegues sueltos: presiónalos entre sí para que no se abran durante el horneado.
- Masa demasiado oscura: cúbrela con papel de aluminio si se dora demasiado pronto.
- Cortarla muy caliente: deja que se temple un poco para servirla con más facilidad.
Cómo conservarla
Guarda las sobras tapadas en el frigorífico hasta 3 días. Caliéntalas en el horno hasta que estén templadas y la masa recupere algo de firmeza; la masa puede ablandarse con el almacenamiento.
Preguntas frecuentes
¿Puedo preparar las remolachas con antelación?
Sí. Puedes asarlas y pelarlas antes, y guardarlas en el frigorífico hasta que vayas a montar la crostata.
¿Cómo sé si las remolachas están bien asadas?
Un cuchillo afilado debe llegar fácilmente al centro. Si todavía notas resistencia, hornéalas más tiempo y vuelve a comprobar.
¿Es imprescindible usar mandolina?
No; un cuchillo afilado sirve para cortar las rodajas. Si usas mandolina, utiliza siempre el protector porque las remolachas peladas resbalan.
¿Hay que pincelar la masa con huevo?
No, es opcional. El huevo batido con una cucharadita de agua hace que la masa quede más dorada y brillante.
¿Puedo usar pimienta negra ya molida?
Sí. Puedes omitir el paso de machacar los granos y añadir pimienta negra molida al gusto.
¿Se sirve caliente o fría?
La receta recomienda servirla templada, cuando el Gruyère aún está fundido. Déjala reposar un poco tras sacarla del horno.
Cocínala con la receta original
Esta receta es de noshingwiththenolands.com. En su web tienes las fotos, las notas y los consejos del autor: es el mejor sitio para cocinarla.
Ver la receta en noshingwiththenolands.com