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¿Es el prosciutto una opción saludable?

El prosciutto puede formar parte de una alimentación equilibrada, pero es mejor considerarlo una carne curada salada y no una fuente habitual de proteínas para cada día. Tu registro de alimentos puede ayudarte a valorar cómo encajan sus proteínas, grasas y sal con el resto de lo que comes durante el día.

Qué aporta el prosciutto

El prosciutto es carne de cerdo que se sala y se cura antes de cortarla en lonchas finas. Aporta proteínas, que contribuyen al mantenimiento y la reparación de los tejidos corporales, además de cantidades variables de grasa.

La composición nutricional exacta depende del corte, el proceso de curación, la marca y el tamaño de la ración. Consulta la etiqueta del prosciutto que consumes en lugar de basarte en una entrada genérica de una base de datos, sobre todo si haces un seguimiento de la sal o la grasa.

Por qué importan la sal y la grasa

El curado da al prosciutto su sabor característico, pero también hace que la carne suela tener un alto contenido en sal. Por tanto, unas pocas lonchas de más pueden aportar más sal de la que su escaso volumen podría hacer pensar.

El contenido de grasa varía y los bordes blancos visibles pueden representar una proporción considerable. La grasa aporta unas 9 kcal por gramo, frente a unas 4 kcal por gramo de las proteínas, por lo que las lonchas más grasas pueden tener una mayor densidad energética.

Cómo registrarlo con precisión

Pesa el prosciutto siempre que sea posible, ya que las lonchas finas pueden variar de tamaño y grosor. Registra la cantidad comestible y selecciona la etiqueta del producto o la entrada de la base de datos correspondiente, porque las entradas de distintas variedades pueden no ser intercambiables.

También puede ser útil revisar el día completo en lugar de valorar un alimento de forma aislada. Fíjate en si el prosciutto aparece junto a otros alimentos salados y en si tus comidas siguen incluyendo suficientes alimentos vegetales ricos en fibra.

Cómo incluirlo en una comida equilibrada

Utiliza el prosciutto para aportar sabor en lugar de convertirlo en el componente principal de cada comida. Combinar una cantidad moderada con verduras, cereales integrales o legumbres puede aportar fibra y volumen, al tiempo que ayuda a mantener en perspectiva la ración de carne curada.

La variedad a lo largo de la semana es importante, así que alterna el prosciutto con fuentes de proteínas menos saladas. No existe una única ración ideal para todo el mundo; la cantidad adecuada depende de tus objetivos, tu apetito y el resto de lo que comas.

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