Revista

Cómo comer dátiles en comidas y tentempiés

Puedes comer los dátiles solos o usarlos para aportar dulzor y una textura masticable a tus comidas. Esta guía explica cómo prepararlos, ideas para servirlos y formas prácticas de anotarlos en tu diario de alimentación.

Empieza por quitarles el hueso

Los dátiles son frutas dulces, de pulpa blanda o masticable y con un hueso alargado en el centro. Algunos se venden deshuesados, mientras que a otros hay que abrirlos antes de comerlos. Comprueba cada dátil en lugar de dar por hecho que el paquete no contiene ningún hueso.

Para quitarles el hueso, abre el dátil a lo largo con los dedos o con un cuchillo pequeño. Saca el hueso y comprueba que no queden trozos duros. Después puedes comerlo entero, picarlo o abrirlo para rellenarlo.

El tamaño, la humedad y la firmeza de los dátiles varían según la variedad y cómo se hayan conservado. Los más firmes se pueden picar con un cuchillo afilado, mientras que los más blandos se desgarran o aplastan con facilidad. Si la pulpa está demasiado dura para tu receta, puedes ablandarla dejándola en remojo unos minutos en agua templada.

  • Come el dátil deshuesado tal cual
  • Córtalo en rodajas o tiras
  • Pícalo fino para mezclarlo
  • Ábrelo a lo largo para rellenarlo

Convierte los dátiles en un tentempié equilibrado

Un dátil solo es un bocado dulce y rápido, pero puede que no te sacie demasiado. Combinarlo con una fuente de proteínas o grasas aporta un contraste de sabor y textura. La cantidad depende de tu apetito y de lo que comas el resto del día.

Prueba a rellenar un dátil abierto o a servir dátiles picados junto con otro alimento. La crema de frutos secos o semillas aporta cremosidad, mientras que el yogur contrasta con la fruta pegajosa y fresca. El queso también combina bien si prefieres un toque salado.

Es fácil seguir comiendo dátiles directamente del paquete, sobre todo si tienes la atención puesta en otra cosa. Antes de sentarte, pon en un plato o un cuenco la cantidad que tienes pensado comer. Así también te resultará más fácil anotarla con precisión.

  • Dátiles rellenos de crema de frutos secos o semillas
  • Dátiles picados con yogur natural
  • Dátiles con queso
  • Dátiles con frutos secos o semillas

Añádelos al desayuno

Los dátiles picados pueden endulzar el desayuno sin ser el ingrediente principal. Su textura masticable queda bien en las gachas de avena, la avena reposada durante la noche y los cereales. Córtalos en láminas finas para repartir el dulzor por todo el cuenco.

Si prefieres una textura más blanda, añade los dátiles a las gachas mientras se cuecen. Absorberán líquido y empezarán a deshacerse. También puedes dejar los dátiles picados en remojo con los copos de avena durante la noche para que estén tiernos por la mañana.

Los dátiles combinan bien con ingredientes menos dulces, como el yogur natural, la avena y los frutos secos. Especias como la canela o el cardamomo realzan su sabor parecido al caramelo. Prueba el cuenco antes de añadir cualquier otro endulzante.

  • Añade dátiles picados a las gachas calientes
  • Déjalos en remojo con la avena durante la noche
  • Mézclalos con yogur natural y fruta
  • Espárcelos sobre los cereales con frutos secos

Úsalos en platos salados

Los dátiles pueden aportar pequeños toques dulces a los platos salados. Pícalos finos para que se integren en el plato en lugar de dominar cada bocado. Su textura blanda combina especialmente bien con verduras crujientes, cereales y alimentos salados.

En una ensalada, combina trozos de dátil con hojas verdes, pepino, frutos secos o queso desmenuzado. En un plato de cereales, mézclalos con cuscús, arroz o bulgur, hierbas y verduras asadas. También puedes añadirlos al final de la cocción a un guiso con especias suaves.

Empieza con poca cantidad y prueba el plato antes de añadir más. Los dátiles destacan más cuando el plato tiene pocos sabores intensos. Los ingredientes ácidos, como el zumo de limón o el vinagre, pueden ayudar a equilibrar su dulzor.

  • Dátiles picados en una ensalada de hojas verdes
  • Dátiles mezclados con cuscús o bulgur
  • Dátiles en láminas finas con verduras asadas
  • Trozos de dátil en un guiso con especias suaves

Tritúralos o aplástalos para tus recetas

Puedes aplastar los dátiles blandos hasta obtener una pasta espesa para repostería, salsas o untables. Quítales el hueso, pon en remojo los dátiles firmes en agua templada y escúrrelos antes de aplastarlos. Añade un poco del agua del remojo solo si necesitas aligerar la mezcla.

La pasta de dátiles aporta dulzor y humedad, así que no siempre se comporta como el azúcar seco en una receta. Sustituir ingredientes sin ajustar el resto de la mezcla puede cambiar la textura. Para obtener resultados fiables, usa una receta pensada específicamente para dátiles enteros o pasta de dátiles.

También puedes mezclar dátiles picados con barritas de avena, magdalenas o bolitas energéticas. Ayudan a ligar los ingredientes y aportan una textura masticable. Si registras una preparación casera, anota todos los ingredientes y divide el total entre las raciones que hayas preparado.

  • Aplasta los dátiles ablandados hasta obtener una pasta para untar
  • Añade pasta de dátiles a una salsa o un aliño
  • Mezcla dátiles picados con magdalenas o barritas de avena
  • Combina dátiles con avena, frutos secos o semillas para preparar bocaditos

Anota los dátiles en tu diario de alimentación

Los dátiles contienen hidratos de carbono y fibra. Como su dulzor está concentrado, una ración pequeña puede influir claramente en lo que anotas en tu diario de alimentación. El contenido exacto de energía e hidratos de carbono depende de la variedad, el tamaño y la humedad. Cuando tengas el envase, consulta la información que aparece en él.

Comprueba si la entrada del diario se refiere a un dátil, a una ración determinada o a un peso. Una entrada genérica puede no corresponderse con los dátiles que comes, porque cada fruta tiene un tamaño distinto. Elige la descripción más parecida y anota el número o el peso que hayas utilizado.

Incluye también los dátiles triturados, picados en los platos o comidos mientras preparas la comida. Si los rellenas, anota tanto la fruta como el relleno. Es más útil registrar las cantidades de forma constante que intentar que todos los cálculos sean perfectos.

  • Si es posible, elige la entrada correspondiente a la variedad
  • Comprueba si el peso indicado incluye los huesos
  • Anota por separado los rellenos y los ingredientes que añadas por encima
  • Divide las recetas caseras entre el número de raciones preparadas

Más en la revista