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Pregunta al dietista-nutricionista: ¿qué se considera azúcar refinado?

«Azúcar refinado» es una expresión cotidiana útil, pero no tiene una única definición sencilla en el etiquetado. Así puedes identificarlo y registrarlo sin enredarte con la terminología.

Qué significa «azúcar refinado»

El azúcar refinado suele referirse al azúcar que se ha extraído de una planta y se ha procesado hasta convertirlo en un endulzante concentrado. El azúcar blanco de mesa es el ejemplo más claro, aunque el azúcar moreno, el azúcar glas y muchos siropes también suelen incluirse.

La palabra «refinado» describe el procesamiento, no cómo gestiona tu cuerpo cada producto concreto. Tampoco indica automáticamente cuánto azúcar contiene un alimento ni si encaja en tu patrón alimentario general.

Azúcares refinados, añadidos y libres

Estos términos se solapan, pero no son idénticos. El azúcar añadido es cualquier azúcar o sirope que se incorpora a un alimento durante su preparación o fabricación, tanto si está muy refinado como si está menos procesado.

«Azúcares libres» es un término nutricional más amplio que engloba los azúcares añadidos y los liberados de su estructura original, como los presentes en los zumos y purés de fruta. Los azúcares contenidos de forma natural en la fruta entera y el azúcar presente de manera natural en la leche suelen considerarse por separado.

Nombres que debes identificar en las etiquetas

Los azúcares refinados o añadidos pueden aparecer como azúcar, sacarosa, glucosa, dextrosa, fructosa, maltosa, azúcar invertido, melaza o sirope. Términos como «crudo», «ecológico» o «sin refinar» pueden parecer distintos, pero el ingrediente puede seguir aportando azúcares añadidos o libres.

Comprueba tanto la lista de ingredientes como la información nutricional. La cifra de azúcares totales suele combinar los presentes de forma natural y los añadidos, por lo que quizá no indique exactamente cuánto azúcar refinado se ha utilizado.

Cómo registrarlo de forma coherente

Si tu aplicación de seguimiento tiene un campo para los azúcares añadidos, utiliza el valor de la etiqueta cuando esté disponible en vez de intentar calcularlo a partir de los azúcares totales. Cuando falte esa información, registra el alimento con precisión y considera aproximada cualquier estimación.

Decide qué quieres que refleje la cifra: solo el azúcar refinado, todos los azúcares añadidos o los azúcares totales. Usar la misma definición cada día resulta más útil que cambiar de categoría, y la cantidad que se ajusta a tus necesidades depende de cada persona y del conjunto de su alimentación.

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