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Cómo hacer caldo de pollo con pastillas de caldo

Las pastillas de caldo permiten preparar rápidamente un caldo con sabor a pollo para sopas, salsas y platos salados. La clave es seguir las instrucciones del envase, probarlo antes de sazonar y registrar la cantidad que realmente utilizas.

Empieza por las instrucciones del envase

Consulta la etiqueta para saber cuánta agua se recomienda por cada pastilla, ya que la intensidad varía entre marcas. Calienta el agua en un cazo o hervidor hasta que desprenda vapor o hierva.

Pon la pastilla en una jarra resistente al calor o en un cazo y vierte el agua caliente. Remueve y aplasta suavemente la pastilla hasta que se haya disuelto por completo y el caldo tenga un aspecto uniforme.

Ajusta el sabor

Prueba el caldo cuando la pastilla se haya disuelto. Si está demasiado fuerte, añade más agua caliente. Si está demasiado suave, déjalo hervir a fuego lento unos instantes o añade un poco más de pastilla de caldo siguiendo las indicaciones de la etiqueta.

Las pastillas de caldo pueden contener ya bastante sal, así que prueba el caldo terminado antes de añadir más. Las hierbas, la pimienta, el ajo o la cebolla pueden aportar sabor sin depender únicamente de la sal.

Úsalo para cocinar

Utiliza el caldo preparado como cualquier otro caldo de pollo. Puede servir como base para sopas y salsas, aligerar un guiso espeso o sustituir el agua en recetas saladas.

Recuerda que añadir caldo también aporta líquido, lo que puede cambiar la textura de un plato. Incorpóralo poco a poco al ajustar una salsa o un relleno y deja tiempo para que se evapore el exceso de líquido.

Registra lo que añades al plato

Para que el registro sea preciso, utiliza la información nutricional de la etiqueta de tus pastillas de caldo en lugar de una entrada genérica de caldo de pollo. Registra la porción de pastilla utilizada y después repártela entre las raciones de la receta terminada.

Añadir más agua cambia la concentración del caldo, pero no aporta calorías. Si sobra parte del caldo preparado, registra solo la proporción que hayas añadido al plato o la cantidad que hayas bebido, según tu estimación práctica más aproximada.

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